La mirada de los obituarios es redentora casi por definición y es por eso que, con frecuencia, estos textos pueden ser injustos. Pero en el caso de Edmundo Romano, que falleció ayer, no hay nada que redimir. En tiempos en los que pocos dirigentes se empeñan en una causa, el presidente de la asociación civil Vecinos y Usuarios Autoconvocados ha sido un ejemplo franco de lucha. Su voz sonó vigorosa en plazas y ante las fachadas de las empresas de servicios públicos, y con firmeza en los despachos de los ejecutivos y de los funcionarios públicos. No se cansó de denunciar las injusticias y los abusos, y de concientizar a los consumidores sobre sus derechos, que conocía al dedillo. Nacido hace 72 años en esta ciudad, casado con Elsa Fernández y padre de Mariana (29) y de Gustavo (25), era jefe de trabajos prácticos de la cátedra de Termodinámica, en la UTN, hasta este año, cuando se jubiló. Antes, fue empleado de Dirección Provincial de Obras Sanitarias (Dipos). Este año se presentó como aspirante a defensor del Pueblo, postulación que luego retiró por no estar de acuerdo con el mecanismo de selección. "Espero que seamos dignos discípulos de sus principios y valores", dijo el forista detonador en LA GACETA.com. "Me llena de tristeza enterarme del fallecimiento de mi querido profesor y amigo (...) luchó toda su vida por los que menos tienen", resaltó decorazonsinigual. Los restos del ingeniero Romano serán enterrados hoy a las 11 en el cementerio San Agustín.